











Las mesas refrigeradas son indispensables en cocinas profesionales, ya que combinan almacenamiento refrigerado con una superficie de trabajo práctica. Son ideales para mantener ingredientes frescos y preparados a la temperatura adecuada, al tiempo que facilitan el trabajo de los chefs y cocineros.
Estas mesas ofrecen un espacio de almacenamiento cerrado y refrigerado, ideal para conservar alimentos perecederos como carnes, lácteos y verduras.
Estas mesas cuentan con gavetas extraíbles que facilitan el acceso a los ingredientes y permiten una mejor organización. Son ideales para almacenar diferentes tipos de alimentos por separado.
Estas mesas combinan una superficie de trabajo de acero inoxidable con espacio de almacenamiento refrigerado debajo. Son perfectas para preparar alimentos fríos como ensaladas, sándwiches y postres.
Estas mesas están diseñadas específicamente para pizzerías, con espacio para almacenar ingredientes como masa, queso y verduras, así como una superficie de trabajo para preparar las pizzas.
Al elegir una mesa refrigerada, considera los siguientes factores:
La temperatura ideal para una mesa refrigerada depende del tipo de alimentos que se almacenen. En general, se recomienda una temperatura entre 0°C y 5°C para alimentos frescos y hasta -18°C para productos congelados.
Limpia regularmente el interior y exterior de la mesa con un paño húmedo y un detergente suave. Desinfecta las superficies con una solución de agua y lejía.
El consumo energético varía según el tamaño, la tecnología y la eficiencia energética del modelo. Es importante elegir una mesa con clasificación energética A o superior para ahorrar energía.
Se recomienda limpiar el condensador y el evaporador regularmente, así como verificar el estado de las juntas de las puertas para garantizar un buen sellado y evitar pérdidas de frío.
Consejos adicionales
Utiliza recipientes herméticos y etiquetas para identificar los alimentos y evitar la contaminación cruzada.
Deja espacio suficiente entre los alimentos para permitir la circulación del aire frío.
Asegúrate de que la temperatura de la mesa se mantenga dentro del rango recomendado para garantizar la seguridad alimentaria.